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Comenzando el primer día de la semana y el último de junio, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), situó el desempleo en un 9,4% a nivel nacional y en un 9,8% en la Región Metropolitana, cifras que encendieron las alarmas sobre la economía y que distintos sectores comiencen a calificarlo una verdadera emergencia laboral
Se trata del nivel más alto de los últimos cinco años y refleja una situación que afecta especialmente a mujeres, jóvenes y trabajadores informales, en un contexto donde más de 980 mil personas buscan empleo sin encontrarlo.
Al asumir, el Gobierno prometió recuperar el crecimiento económico, impulsar la inversión privada y generar empleos formales como una de sus principales prioridades. Entre los compromisos para los primeros meses destacaban el apoyo a las pequeñas y medianas empresas y reducir la informalidad. Sin embargo, los resultados están muy distantes al igual que otras promesas incumplidas y que tiene al país con una de las tasas de desempleo más elevadas dentro de la OCDE, el gran punto de comparación.
Las propuestas oficiales como las modificaciones a la aplicación de la jornada de 40 horas, y mecanismos para estimular la contratación e inversión aún generan debate político y no tendrán efectos inmediatos sobre el empleo durante este invierno.
Para las pymes, julio aparece como un mes complejo pero con algunas oportunidades. El consumo debilitado obliga a miles de pequeños empresarios a priorizar liquidez y contener costos. Comercio detallista establecido, construcción y algunos servicios mantienen perspectivas moderadas, mientras que el turismo invernal y ciertas actividades agrícolas estacionales podrían entregar alivio temporal en algunas regiones.
Las convocatorias abiertas durante julio contemplan recursos para innovación, desarrollo tecnológico y fortalecimiento productivo, aunque los especialistas coinciden en que estas herramientas, siendo valiosas, no reemplazan la necesidad de una recuperación económica más robusta y sostenida.
Con el desempleo acercándose al 10%, la discusión ya se concentran únicamente en las cifras, sino en la capacidad para cumplir lo comprometido, generar oportunidades, evitar el descontento social y que miles de pequeñas empresas sigan operando al límite de su supervivencia.

