Quillay, litre y peumo sufren alta mortalidad en la cuenca del Maipo por prolongada sequía

En el marco del Día Mundial del Árbol, la Municipalidad de San Bernardo realizó la plantación de 60 nuevos ejemplares en el Parque 4 de Junio, iniciativa que contempló la incorporación de 40 quillayes y 20 jacarandás. La actividad fue desarrollada gracias a un trabajo colaborativo entre el municipio, la Fundación Mapeko y la empresa Polpaico, con el objetivo de fortalecer las áreas verdes de la comuna y contribuir a un entorno más sustentable y a la conservación de las especies.

Con motivo de la misma conmemoración se informó que estudios recientes de la Universidad de Chile revelaron que la prolongada sequía y el déficit de lluvias en la precordillera de la zona central han provocado una alta mortalidad de individuos adultos de Quillay, posicionándolo junto al litre y el peumo entre las especies nativas más dañadas de la cuenca del Maipo.

El quillay (Quillaja saponaria) es una especie arbórea nativa y endémica de Chile, lo que significa que su origen silvestre se encuentra de forma natural exclusivamente en este territorio. Los largos años de escasez hídrica y el aumento de las temperaturas han superado los umbrales de resistencia de muchos árboles maduros, generando un fuerte deterioro en el bosque esclerófilo. Han sobrevivido los árboles ubicados en quebradas y cerca del río.

Una investigación realizada por esta Casa de Estudios  reveló que el quillay enfrenta la sequía invirtiendo en “seguridad hidráulica”. Esto significa que utiliza vasos conductores de agua más pequeños y densos en su estructura. Esta estrategia anatómica evita que las burbujas de aire bloqueen el flujo de agua (cavitación) durante los períodos críticos de falta de agua, aunque el estrés acumulado sigue afectando su follaje y viabilidad.

Investigaciones orientadas a la restauración han demostrado que la fertilización temprana con fósforo en viveros fortalece los rasgos radiculares, ayudando a las plantas de quillay a resistir mejor el futuro estrés hídrico en la precordillera.

La comunidad científica y académica, mediante plataformas y proyectos como GEF Montaña, utiliza estas mediciones para crear estrategias de conservación que fortalezcan la resiliencia de la vegetación mediterránea.

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