Nuevo camino del campo chileno toma fuerza en comunas de Maipo, Talagante y Melipilla

Durante décadas, el éxito de la agricultura se midió por la cantidad de toneladas cosechadas y el uso de tecnologías que permitieran aumentar la productividad. Sin embargo, la degradación de los suelos, la escasez hídrica y el cambio climático han impulsado un cambio de paradigma.

Hoy, conceptos como agroecología y ganadería regenerativa comienzan a instalarse con fuerza en Chile como alternativas para producir alimentos sin agotar los recursos naturales y, al mismo tiempo, mejorar la rentabilidad de los predios agrícolas. El Ministerio de Agricultura ha reforzado esta estrategia con un nuevo programa nacional destinado a masificar estas prácticas durante los próximos cinco años.

En la zona sur de la Región Metropolitana, comunas como Paine, Buin, Isla de Maipo, San Bernardo, Talagante y Melipilla poseen un enorme potencial para liderar esta transición. Ya existen productores que incorporan cultivos de cobertura, compostaje, rotación de cultivos, manejo eficiente del riego y recuperación de praderas, apoyados por programas de INDAP, asesorías técnicas y proyectos de conservación de suelos. Si bien todavía no existe una red consolidada de predios regenerativos como ocurre en el sur del país, el nuevo impulso del Ministerio de Agricultura abre una oportunidad para que pequeños y medianos agricultores adopten estas prácticas, generen productos con mayor valor agregado y fortalezcan la seguridad alimentaria de la Región Metropolitana.

La agroecología consiste en aplicar los principios de la ecología a la producción agrícola. En la práctica, promueve la diversidad de cultivos, el uso de abonos orgánicos, la reducción de pesticidas y fertilizantes sintéticos, la conservación de insectos polinizadores, la protección del suelo y un uso más eficiente del agua. Más que un sistema productivo, representa una forma de entender la agricultura como un ecosistema donde la biodiversidad es un aliado para obtener alimentos saludables y fortalecer la resiliencia frente a eventos climáticos extremos. Desde 2023, INDAP ha impulsado una red de “Faros Agroecológicos”, predios demostrativos donde agricultores comparten experiencias y tecnologías sustentables con otros productores del país.

La ganadería regenerativa busca recuperar la salud de los suelos mediante un manejo planificado del pastoreo. En lugar de mantener a los animales durante largos periodos en un mismo terreno, se utilizan rotaciones que permiten la recuperación de las praderas, aumentan la materia orgánica del suelo, mejoran la infiltración del agua y favorecen la captura de carbono. El resultado es un sistema que reduce la erosión, mejora la disponibilidad de forraje y disminuye la dependencia de insumos externos.

En Chile, estas prácticas han dejado de ser iniciativas aisladas. Durante julio de 2026 el Ministerio de Agricultura lanzó un proyecto nacional de USD 39 millones, financiado junto al Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) y con apoyo técnico de la FAO, que busca acelerar la adopción de la agricultura y la ganadería regenerativa entre 2026 y 2030. La iniciativa contempla la participación de más de treinta instituciones públicas, privadas y académicas para recuperar suelos degradados, fortalecer la biodiversidad y aumentar la resiliencia del sector agropecuario frente al cambio climático. 

Más que una moda, la agroecología y la ganadería regenerativa representan una estrategia para enfrentar uno de los mayores desafíos de la agricultura chilena: producir más alimentos utilizando menos agua, recuperando los suelos y protegiendo la biodiversidad. Para la zona sur de la Región Metropolitana, donde conviven la producción hortícola, frutícola y ganadera con una creciente presión urbana, esta transición podría convertirse en una de las principales herramientas para asegurar la sostenibilidad del campo en las próximas décadas.

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