El Niño y un clima sin excepciones

“Cada invierno nos cuestionamos si habrá suficientes cuadrillas, si se cortarán los servicios básicos o si los ríos se desbordarán, mientras que en verano nos preguntamos qué ciudad o pueblo arderá con los incendios forestales.

Pero casi nunca discutimos cuál es el plan del país para enfrentar una realidad donde estos eventos ya no son excepcionales. ¿Cómo se está preparando Chile? ¿Estamos invirtiendo lo suficiente para adaptar nuestras ciudades, proteger la infraestructura crítica y reducir los riesgos para las comunidades?”

Esa conversación debería ser tan prioritaria como cualquier debate sobre delincuencia o desarrollo económico, ya que ésta también es una discusión sobre seguridad, infraestructura crítica y calidad de vida, explica Silvana Espinosa, experta en Clima y Ecosistemas de Greenpeace, cuando el país aún no se sacude del primer gran sistema frontal que se atribuye al fenómeno de El Niño.

 “Este sistema frontal es un ejemplo de cómo distintos factores pueden coincidir y aumentar el riesgo para las personas. El Niño puede favorecer un invierno más lluvioso en Chile, pero además estamos viviendo una crisis climática que está cargando de más energía a la atmósfera. No hablamos de fenómenos aislados”, enfatiza Silvana Espinosa.

El geógrafo y académico de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad de Chile, Pablo Sarricolea, advierte que es necesario prepararse para la ocurrencia de lluvias en cotas más altas, un fenómeno que en años recientes ha provocado deslizamientos, crecidas de caudales e inundaciones, especialmente en la zona central del país. 

“A la vez, resultará clave prepararse para una primavera con algo de lluvias, que afectarán la agricultura y un verano con olas de calor”.

Las recomendaciones de los especialistas apuntan en la misma dirección: prepararse ya no puede ser una tarea reactiva, sino una política pública permanente.

Desde Greenpeace advierten que ya no basta con responder cada vez que se anuncia un sistema frontal: “El país necesita una estrategia clara para enfrentar un clima que está cambiando y, lamentablemente, esto no parece ser una prioridad para la actual administración”.

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