La cuenca alta del río Maipo concentra cientos de glaciares y glaciares de roca, entre ellos los sistemas de Olivares, El Morado, Loma Larga y el glaciar San Francisco, fundamentales para el abastecimiento hídrico de la capital.
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Mientras los glaciares de la cordillera de Los Andes centrales retroceden como si estuviesen obedeciendo y apurando un destino previsto, acelerado por el cambio climático, en Santiago el pasado 14 de abril el ministro de Economía y minería de Chile, Daniel Mas, y el secretario de Minería de Argentina, Luis Enrique Lucero, acordaron retomar las sesiones de la Comisión Administradora del Tratado de Integración y Complementación Minera, un pacto que busca abrir proyectos mineros en la alta cordillera para operaciones transnacionales.
Para la sociedad civil y la comunidad científica, este reimpulso es una señal de alerta. Según el geógrafo argentino Marcelo Giraud, los proyectos de minería binacional enfrentan una colisión inevitable con la naturaleza. Debido a que las vetas de mineral se concentran en las cumbres más altas de los Andes, justo en el límite internacional, las áreas de concesión suelen incluir y superponerse con glaciares descubiertos, cubiertos y de escombros además del ambiente periglaciar. Al quedar atrapados dentro del polígono de operación industrial, estos cuerpos quedan directamente expuestos a la destrucción”.

La cuenca alta del río Maipo concentra cientos de glaciares y glaciares de roca, entre ellos los sistemas de Olivares, El Morado, Loma Larga y el glaciar San Francisco, fundamentales para el abastecimiento hídrico de la capital. Hoy estos glaciares del Cajón del Maipo y de toda la Región Metropolitana atraviesan uno de los periodos más complejos de su historia reciente. La combinación de sequía prolongada, aumento de temperaturas y menor acumulación de nieve está acelerando su retroceso, poniendo en riesgo la principal reserva estratégica de agua para más de siete millones de personas que habitan en Santiago y sus alrededores.
La Región Metropolitana alberga una de las mayores concentraciones de glaciares de la zona central de Chile, muchos de ellos integrados al Parque Nacional Glaciares de Santiago, cuya ampliación permitió aumentar la superficie protegida regional hasta cerca del 22 %.
Estos cuerpos de hielo cumplen funciones esenciales. Regular los caudales del río Maipo durante los veranos secos. Mantienen el suministro de agua potable para Santiago. Sostener ecosistemas cordilleranos únicos. Y reducir la vulnerabilidad frente a eventos extremos asociados al cambio climático.
Los expertos consideran que los glaciares constituyen un verdadero “seguro hídrico” para la zona central en un contexto de crisis climática cada vez más severa.
Aunque el Cajón del Maipo no sería afectado directamente por todos los proyectos mineros binacionales, los expertos advierten que cualquier alteración significativa de los sistemas glaciares andinos puede repercutir sobre la estabilidad hídrica regional y establecer precedentes regulatorios para futuras iniciativas en la cordillera central.

Constanza Espinosa, directora de la Fundación Glaciares Chilenos, agrega que intervenir estas zonas impactaría sobre el suministro básico de agua.
“Más del 70 % de la población de Chile se abastece con agua proveniente de glaciares ubicados en la cordillera. En un contexto de crisis climática, estos sistemas funcionan como un seguro hídrico natural”, asegura.
Flavia Liberona, directora ejecutiva de la ONG chilena Fundación Terram, dice que Flavia Liberona, directora ejecutiva de la ONG chilena Fundación Terram. Para los investigadores, lo que se arriesga en la alta cordillera no radica en las líneas divisorias de los mapas, sino en la intervención de un ecosistema clave bajo el suelo.

Este acuerdo —firmado originalmente en 1997— crea un territorio que borra los límites fronterizos tradicionales. A través de los llamados Protocolos Adicionales Específicos (PAE), el tratado aplica normas especiales para que las empresas exploten yacimientos conjuntos y coordinen su logística, permitiendo que las compañías operen en las altas cumbres como si ambos países fueran uno solo.
Desde el Ministerio de Minería de Chile confirmaron que el gobierno del presidente José Antonio Kast se ha propuesto reactivar la agenda de trabajo de este acuerdo de 1997, para lo cual retomarán formalmente las sesiones de la Comisión Administradora Binacional el próximo 7 de julio en Buenos Aires.

