La economía chilena volvió a recibir señales preocupantes al terminar la semana. Mientras la producción industrial registró una fuerte caída y el desempleo alcanzó su nivel más alto desde la pandemia, los hábitos de consumo muestran un cambio que refleja el ingreso de la cautela en el presupuesto familiar.
Los datos entregados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) revelan que el Índice de Producción Industrial cayó un 4,7% en comparación con igual mes del año anterior. La principal incidencia provino de la minería, que retrocedió un 9%, afectada por una menor extracción y procesamiento de cobre, uno de los pilares históricos de la economía nacional. A ello se sumó una disminución de 2,5% en la actividad manufacturera, especialmente en la elaboración de alimentos.
La desaceleración productiva coincide con un deterioro del mercado laboral. La tasa de desocupación alcanzó un 9,1% durante el trimestre febrero-abril, la cifra más alta desde junio de 2021 y el cuadragésimo mes consecutivo con niveles superiores al 8%. Más preocupante aún es la situación de las mujeres, cuya tasa de desempleo llegó al 10,5%, evidenciando mayores dificultades para acceder a oportunidades laborales.
La combinación de menor producción y mayor desempleo suele traducirse en una menor capacidad de gasto de los hogares. Y aunque el comercio en general mostró un crecimiento de 3,2%, las cifras esconden una realidad más compleja. Los supermercados, tradicional termómetro del consumo cotidiano de las familias, registraron una caída de 0,1% en sus ventas reales, mientras que las ventas electrónicas crecieron 14,2%.
Esto refleja una transformación en la forma de consumo. Por una parte, los hogares continúan comprando, pero buscan alternativas más económicas, promociones y plataformas digitales que les permitan optimizar sus presupuestos. Por la otra, la disminución en supermercados es una señal de menor poder adquisitivo y restricción en el gasto familiar, en un contexto donde la incertidumbre laboral aumenta.
El crecimiento del comercio electrónico también indica que el cambio se debe principalmente a las formas de comprar. Es decir, las ventas están desplazándose hacia internet, pero esto no significa un aumento del mercado adquisitivo.
Para diversos analistas y expertos en el tema, las cifras entregadas por la autoridad esta semana configuran un panorama desafiante para los próximos meses. La caída de la actividad productiva reduce las posibilidades de generación de empleo y la desocupación limita la capacidad de consumo de los hogares.
En este contexto, el desafío es recuperar dinamismo productivo y generar empleos de calidad. Fortalecer a las pymes que representan más del 98% de las empresas, generan aproximadamente el 65% del empleo formal. Sin embargo, su acceso al mercado en términos de volumen de ventas no supera el 13%.

