Este sábado 6 de septiembre los relojes se adelantaron en 60 minutos, pasando de la medianoche a las 01:00 horas del domingo 7.
Según el decreto 224, que definió este tipo de ajustes al minutero, el horario de verano se mantendrá vigente hasta abril de 2026.
La única excepción a la regla es en las regiones de Aysén y Magallanes, donde se mantiene un mismo huso durante todo el año.
Por lo demás, la modificación también tiene cierto peso sobre el sueño de las personas.
“La pérdida de una hora de sueño incide especialmente en la fase REM, crucial para procesar emociones y consolidar recuerdos”, señala Roberto Ferreira, académico de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Talca.
“El organismo amerita cierto tiempo para adaptar su ciclo circadiano a los nuevos cambios. En niños y adultos mayores, esa adaptación puede tardar hasta una semana”, explica Mery Marrugo, académica de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) y especialista en neurología.
La especialista asegura que es fundamental mantener hábitos que favorezcan un sueño de calidad. No es recomendable tomar siestas largas durante el día ni utilizar la cama para actividades que no estén relacionadas con dormir.

