Tras décadas de ausencia, científicos y conservacionistas buscan reintroducir al guanaco en Chile central. Para lograrlo, están recopilando datos históricos que les permitirán saber dónde vivía la especie. Su regreso podría ser clave para restaurar el bosque esclerófilo de la zona central y especialmente en la Región Metropolitana.
Entre 2021 y 2023, un grupo de científicos realizó una experiencia inédita en Altos de Cantillana, provincias de Maipo y Talagante, en la Región Metropolitana. Allí, en una hectárea cercada, introdujeron cinco guanacos en un entorno experimental para observar su impacto ecológico.

Los resultados fueron sorprendentes: los guanacos ramoneaban espinos (Vachellia caven), estimulando su crecimiento y multiplicación de ramas, lo que generó un efecto en cascada que benefició a otras especies vegetales que se desarrollaron bajo su sombra. También se observaron plantines creciendo en los sitios donde los animales defecaban, confirmando su rol como dispersores de semillas.
El bosque comenzó a responder y a regenerarse con mayor fuerza. Lo que observaron los científicos fue una mejora en la estructura del ecosistema gracias a la presencia de los guanacos.
Por otro lado, desde 2017 se desarrolla un proyecto en el Santuario de la Naturaleza Cascada de las Ánimas, en el Cajón del Maipo. Allí se introdujeron machos guanacos, que han logrado adaptarse al ambiente local, marcando territorio con sus defecadores, una conducta propia de su especie.
Reintroducir una especie en un territorio no es simplemente liberarla en la naturaleza. Existen criterios técnicos y científicos que deben ser considerados para que la acción no genere efectos negativos en las poblaciones involucradas, se explica en un reportaje realizado por el medio Ladera Sur.

El guanaco (Lama guanicoe), una de las especies silvestres más representativas de la fauna chilena, fue durante siglos un habitante natural de la zona central del país. Sin embargo, su presencia ha desaparecido casi por completo de este territorio. Hoy, científicos y conservacionistas trabajan para revertir esa realidad. ¿La meta? Reintroducirlo y recuperar con ello su rol ecológico como «jardinero natural», fundamental para la restauración del bosque esclerófilo.
La ONG Kintu, en colaboración con el Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) y diversas instituciones públicas y privadas, lidera una iniciativa pionera para traer de regreso a esta especie a los cerros, quebradas y bosques de Chile central. Pero para lograrlo, necesitan algo más que voluntades y estudios. Requieren reconstruir la historia perdida del guanaco en este territorio.
El bosque esclerófilo, ecosistema caracterizado de la zona central de Chile se encuentra en estado crítico. La sequía, el cambio climático, los incendios forestales y la expansión urbana han reducido y fragmentado sus áreas originales. Frente a este escenario, reintroducir especies que cumplen funciones ecológicas clave se ha vuelto una estrategia urgente para restaurar su equilibrio.
Explica Matías Guerrero, biólogo y presidente de la ONG Kintu, que en este contexto, el guanaco aparece como una pieza faltante esencial.
“El guanaco es dispersor de semillas, recorre grandes territorios, genera espacios de fertilización natural y promueve la regeneración vegetal. Es como un jardinero del ecosistema, que ayuda a mantenerlo vivo y saludable”,
La visión de Kintu y sus aliados no es solo ecológica, sino también social. Quieren que la reintroducción del guanaco sea un proyecto que una a comunidades locales, expertos, municipios, áreas protegidas privadas y actores públicos. La recopilación de datos históricos será la base para diseñar una política de reintroducción responsable y contextualizada.

