Aunque muchas veces se confunde con un resfrío común, esta enfermedad puede provocar neumonía, descompensación de enfermedades crónicas, hospitalizaciones e incluso la muerte.

MARIA JOSE PARRAGUEZ MUÑOZ / ENFERMERA UBO
Con la llegada del invierno, Chile enfrenta nuevamente un aumento de las enfermedades respiratorias. Este año, la preocupación sanitaria se ha centrado en la circulación de una nueva variante de Influenza A(H3N2), conocida como subclado K, detectada en el país desde fines de 2025 y que motivó el adelanto de la Campaña de Vacunación e Inmunización 2026.
Desde la enfermería, vemos diariamente cómo la influenza puede afectar gravemente a las personas más vulnerables. Aunque muchas veces se confunde con un resfrío común, esta enfermedad puede provocar neumonía, descompensación de enfermedades crónicas, hospitalizaciones e incluso la muerte. Por ello, la prevención sigue siendo la principal herramienta para disminuir su impacto.
¿Quiénes son los grupos de riesgo?
El Ministerio de Salud ha definido como grupos prioritarios para la vacunación gratuita a:
Personas mayores de 60 años.
Embarazadas en cualquier etapa de gestación.
Niños y niñas desde los 6 meses hasta 5° año básico.
Personas con enfermedades crónicas entre 11 y 64 años (asma, diabetes, enfermedades cardíacas, pulmonares, renales, entre otras).
Personal de salud público y privado.
Trabajadores de la educación preescolar y escolar.
Residentes y funcionarios de establecimientos de larga estadía para adultos mayores (ELEAM).
Cuidadores de personas mayores y pacientes con dependencia severa.
Estos grupos presentan mayor riesgo de desarrollar complicaciones severas asociadas a la influenza, por lo que su inmunización es prioritaria antes del peak de circulación viral.

La importancia de la vacunación
Como profesionales de enfermería, sabemos que la vacuna no siempre evita el contagio, pero sí reduce significativamente:
El riesgo de hospitalización.
Las complicaciones respiratorias graves.
Los ingresos a unidades de cuidados intensivos.
La mortalidad asociada a influenza.
La sobrecarga de los servicios de urgencia durante el invierno.
Además, vacunarse protege no solo a quien recibe la dosis, sino también a quienes tienen mayor vulnerabilidad, contribuyendo a disminuir la transmisión comunitaria.
Medidas preventivas que siguen siendo fundamentales
La vacunación debe complementarse con hábitos preventivos simples pero efectivos:
Lavado frecuente de manos con agua y jabón.
Uso de alcohol gel cuando no sea posible lavarse las manos.
Cubrir boca y nariz al toser o estornudar.
Ventilar diariamente los espacios cerrados.
Evitar acudir a lugares concurridos si se presentan síntomas respiratorios.
Utilizar mascarilla ante síntomas respiratorios o en centros asistenciales.
Mantener una adecuada hidratación y alimentación.
Consultar precozmente ante dificultad respiratoria, fiebre persistente o signos de alarma.
¿Dónde vacunarse?
La vacunación contra la influenza es gratuita para los grupos objetivos y puede realizarse en:
CESFAM y centros de salud familiar.
Consultorios y postas rurales.
Vacunatorios privados en convenio con el Ministerio de Salud.
Hospitales habilitados para la campaña.
Operativos extramurales autorizados por las Seremis de Salud.
Un compromiso con la salud comunitaria
Desde la enfermería, la educación y la prevención forman parte esencial de nuestro trabajo. La experiencia de los últimos años ha demostrado que actuar de manera anticipada permite salvar vidas y disminuir las complicaciones asociadas a los virus respiratorios.
La influenza seguirá siendo un desafío cada invierno, pero contamos con herramientas efectivas para enfrentarlo. Vacunarse oportunamente, proteger a los grupos de riesgo y mantener las medidas preventivas son acciones simples que pueden marcar una gran diferencia. Cuidarse es también cuidar a quienes nos rodean.

