En Ginebra reanudan negociaciones por un tratado mundial para combatir la contaminación plástica

A menos que se firme un acuerdo, se prevé que la producción y los desechos de plástico se tripliquen para 2060, causando daños significativos, incluso a nuestra salud, según la agencia del medioambiente.

 

JULIO CESAR MARTINEZ /

Hace una semana se iniciaron negociaciones en la sede de la ONU en Ginebra con delegados de casi 180 países más industriales y ecologistas para resolver una crisis que amenaza todos los ecosistemas y para acordar un tratado legalmente vinculante que combata la contaminación plástica.

Muy pocos se han referido al tema. En la prensa casi no ha sido noticia, excepto en la página de la ONU, que es lo mínimo, en alguna agencia europea y en el medio argentino Infobae.

Es la sexta vez que los negociadores se reúnen y esperan que sea la última. Una de las principales discrepancias es si el tratado debe exigir la reducción de la producción de plásticos, a lo que se oponen las potentes naciones productoras de petróleo, ya que la mayor parte del plástico se fabrica a partir de combustibles fósiles. Afirman que el rediseño, el reciclaje y la reutilización pueden resolver el problema, mientras que otros países y algunas grandes empresas sostienen que eso no es suficiente.

“El mundo quiere y, de hecho, necesita un tratado sobre el plástico porque la crisis se está saliendo de control y la gente está francamente indignada. Sabemos que el plástico está en nuestra naturaleza, en nuestros océanos, incluso en nuestros cuerpos.  Lo seguro es que nadie quiere vivir con la contaminación plástica”, dijo Inger Andersen,  directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) la agencia que lidera las conversaciones.

Luis Vayas Valdivieso, presidente del comité negociador que tiene como objetivo desarrollar un instrumento jurídicamente vinculante sobre la contaminación por plásticos, afirmó:

“Estamos bastante seguros de que nadie quiere la contaminación por plásticos. Sin embargo, no hemos sido capaces de encontrar una forma sistemática y eficaz de detenerla.

“Por primera vez en la historia, el mundo está a punto de alcanzar un instrumento internacional jurídicamente vinculante para acabar con la contaminación por plásticos. La urgencia es real”.

Solo un tratado puede movilizar la acción global necesaria, afirmó Angelique Pouponneau, negociadora principal en materia de océanos para 39 pequeños Estados insulares y Estados costeros de baja altitud en desarrollo. En su país, Seychelles, Pouponneau dijo que el plástico contamina el pescado que comen, se acumula en las playas y ahoga el océano, lo que socava el turismo y su forma de vida. Es la última oportunidad del mundo para lograrlo y hacerlo bien. Sería una tragedia si no cumpliéramos con nuestro mandato”.

Otro artículo indica que las conversaciones el año pasado en Corea del Sur se suponía que fueran la ronda final, pero se suspendieron en diciembre en un impasse sobre recortar la producción. Cada año, el mundo hace más de 400 millones de toneladas de plástico nuevo, y eso podría crecer aproximadamente 70% para 2040 sin cambios de política.

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