JULIO CESAR MARTINEZ / COLABORADOR
La regla del 3-30-300 es un estándar urbanístico creado por el experto en silvicultura urbana Cecil Konijnendijk para garantizar un acceso equitativo a la naturaleza y mejorar el bienestar en las ciudades.
La regla es muy sencilla de recordar: 3:30:300. Que desde la ventana de tu hogar puedas ver al menos 3 árboles, que tu barrio tenga al menos un 30 % de cobertura vegetal y que a 300 metros de la puerta de tu casa haya un espacio verde, como un parque o un jardín de gran tamaño. Estas son las ciudades que imagina el Dr. Cecil C. Konijnendijk, un investigador que ha centrado su vida en tratar de idear un modelo de ciudades que sean más amables para las personas que las habitan.
La clave, según el investigador, es disponer de espacios naturales accesibles en los que poder desconectar e imaginar que estamos lejos del bullicio de la ciudad. Esta regla, como han mostrado estudios posteriores, tiene un impacto muy positivo en la salud mental, ya que en las áreas en las que se cumplen estos 3 criterios también muestran menor uso de medicamentos para trastornos mentales, así como menos visitas a psicólogos y psiquiatras.
Como ya explicaba en 2022 el autor principal del estudio en Barcelona, Mark Nieuwenhuijsen, director de la Iniciativa de Urbanismo, Medio Ambiente y Salud: “Existe una necesidad urgente de proporcionar a los ciudadanos más espacios verdes. Quizá tengamos que quitar el asfalto y plantar más árboles, lo que no solo mejoraría la salud, sino que también reduciría el efecto isla de calor y contribuiría a la captura de carbono”.
El problema es que modificar el espacio urbano es complicado en el corto plazo, y las soluciones requieren de una muy buena planificación. Por tanto, la clave está en pensar cómo queremos que sean las ciudades en los próximos 50, 100 o 200 años.
“Cualquier iniciativa que conduzca a una ciudad más verde supondrá un paso adelante; el mensaje clave es que necesitamos más zonas verdes y que se creen más rápidamente” explicaba Nieuwenhuijsen.
Aunque la regla del 3:30:300 tampoco es perfecta, como apuntaba el profesor Wolfgang Weisser, de la Universidad Técnica de Múnich, aún así, las personas podrían experimentar los beneficios de la salud mental que aportan los parques.
Paradójicamente, cada ciudad es un mundo, y por tanto cuenta con sus circunstancias únicas que, en ocasiones son barreras insalvables para aplicar esta regla. Por ello, el 3:30:300 no es un absoluto, sino más bien apunta a una dirección hacia la que convendría dirigirse.
Cuidades más verdes, donde la luz solar no incida directamente en el asfalto o el hormigón desnudo y los caliente a temperaturas infernales, se necesitan también para mejorar la calidad de vida en los barrios. Aprovechar las plantas para realizar la fotosíntesis y humidificar el ambiente, es una forma de emplear la naturaleza para adaptación de las ciudades al clima cambiante y al calentamiento global.

