Con una romería desde la Catedral de San Bernardo hasta el Cementerio Parroquial, la comuna conmemoró este 19 de septiembre la memoria del sacerdote Joan Alsina Hurtos, a 53 años de su ejecución. La actividad fue organizada por la Agrupación Amigos del Padre Joan Alsina, presidida por Carlos Otárola Cerda, con el apoyo de la Municipalidad de San Bernardo y la participación de la Corporación Memorial Cerro Chena. Vecinos, organizaciones y representantes de la comunidad participaron en esta tradicional jornada de memoria y homenaje, que busca mantener vigente el legado del sacerdote y su compromiso con los derechos humanos, el trabajo social y la comunidad.
Joan Alsina, sacerdote católico de origen español, llegó a Chile en 1967 para desarrollar su labor pastoral. En San Bernardo ejerció su ministerio en la Parroquia San Ignacio y posteriormente desempeñó funciones como Jefe de Personal del Hospital San Juan de Dios.
Tras el golpe de Estado de 1973, y pese a las recomendaciones de funcionarios del hospital para que buscara refugio en la Embajada de España debido a su actividad sindical, decidió permanecer junto a sus compañeros y continuar con sus labores. El 19 de septiembre de ese año fue detenido por efectivos militares, trasladado al Internado Nacional Barros Arana y posteriormente llevado hasta el Puente Bulnes, donde fue ejecutado.
Uno de los testimonios más recordados sobre sus últimos momentos corresponde al soldado Nelson Bañados, quien años después relató las circunstancias de la ejecución. Según su confesión, cuando intentó vendarle los ojos, Alsina le pidió que no lo hiciera y le dijo: “mátame de frente, porque quiero verte para darte el perdón”.

El sacerdote habría levantado entonces la mirada al cielo, llevado sus manos al corazón y pronunciado una oración antes de recibir los disparos. El episodio quedó como uno de los testimonios más significativos asociados a la figura de Alsina y a la violencia política de aquellos días.
La jornada de conmemoración también incluyó un reconocimiento al padre Eloy, por su labor junto a la comunidad de la Iglesia San Camilo. Para los organizadores, mantener esta tradición significa preservar una memoria vinculada profundamente con San Bernardo y con una figura que desarrolló parte importante de su trabajo pastoral, social y sanitario en la comuna. A 53 años de su muerte, la romería volvió a reunir a la comunidad en torno al recuerdo de Joan Alsina y a la reflexión sobre la defensa de los derechos humanos y la dignidad de las personas.

