Matronas y matrones: Una profesión que enfrenta nuevos desafíos

Su trabajo ya no puede entenderse únicamente asociado al embarazo, parto y puerperio. Hoy comprende también anticoncepción, prevención de infecciones de transmisión sexual, salud sexual de adolescentes, climaterio, acompañamiento durante distintas etapas de la vida y educación en salud.

JAVIERA ABARZÚA BAHAMONDE / MATRONA UDP / DIPLOMADA IAAS-UA / EXPERTA EN GINECOESTÉTICA

Cada año en agosto y específicamente el 31, cuando se conmemora a las matronas y matrones es un momento para mirar el futuro. Los cambios demográficos, sociales y culturales están transformando las necesidades de atención y exigiendo al sistema sanitario nuevas respuestas. En Chile, la salud sexual y reproductiva continúa siendo una prioridad dentro de los objetivos sanitarios nacionales, con énfasis en un enfoque integral y de derechos.

Uno de los principales desafíos para el gremio es fortalecer el rol de las matronas y matrones dentro de la atención primaria. Su trabajo ya no puede entenderse únicamente asociado al embarazo, parto y puerperio. Hoy comprende también anticoncepción, prevención de infecciones de transmisión sexual, salud sexual de adolescentes, climaterio, acompañamiento durante distintas etapas de la vida y educación en salud. El envejecimiento de la población y la disminución de la natalidad obligan, además, a ampliar la mirada hacia una atención que acompañe a las personas durante todo su curso de vida.

Otro desafío fundamental es reducir las brechas de acceso y oportunidad. No es lo mismo recibir atención de salud sexual y reproductiva en una gran ciudad que en una localidad rural o en sectores con mayores niveles de vulnerabilidad. A ello se suman las necesidades específicas de personas migrantes, adolescentes, personas con discapacidad y otras poblaciones que pueden enfrentar barreras culturales, económicas o de acceso. El propio Ministerio de Salud reconoce la necesidad de avanzar hacia una atención equitativa y sin discriminación.

La profesión también enfrenta el desafío de adaptarse a una sociedad más informada, diversa y exigente. La educación sexual, la prevención de ITS, el acceso a métodos anticonceptivos y la atención respetuosa requieren profesionales permanentemente actualizados y capaces de dialogar con distintas generaciones y realidades culturales. En esta materia, la matronería tiene un papel estratégico: no solamente atender enfermedades o embarazos, sino también prevenir, educar y promover decisiones informadas y responsables.

A esto se agrega un desafío interno que no puede quedar fuera del debate: las condiciones laborales y el reconocimiento profesional. La sobrecarga asistencial, la presión de los sistemas de salud, las listas de espera y la necesidad de contar con equipos suficientes pueden afectar tanto la calidad de atención como el bienestar de quienes ejercen la profesión. Fortalecer la dotación, la capacitación y las condiciones de trabajo no debiera considerarse únicamente una demanda gremial, sino una inversión directa en la calidad de la salud pública.

El futuro de la matronería chilena, por tanto, pasa por mayor reconocimiento, autonomía profesional e incorporación efectiva en las políticas sanitarias. La salud sexual y reproductiva exige respuestas integrales y profesionales capaces de acompañar a las personas más allá de un momento específico de sus vidas. En este mes de celebración, el desafío no es solamente homenajear a quienes ejercen esta profesión, sino escuchar sus demandas y reconocer que fortalecer su trabajo significa también fortalecer el sistema de salud y el derecho de las personas a recibir una atención digna, oportuna y de calidad.

 

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