Provincia de Maipo: El primer paso para una red interdependiente de ecosistemas

aki web news  (AWN).

El desafío es construir una visión de Estado donde el patrimonio natural sea considerado una infraestructura crítica para el desarrollo nacional. Y la experiencia que hoy representan el Parque Cerro Chena y la recuperación de la Laguna de Aculeo podrían transformarse en un primer paso para una nueva forma de entender el desarrollo de la Región Metropolitana y, por extensión, de Chile.

Ambos casos demuestran que el crecimiento urbano, la conservación ambiental y la gestión del agua no deben considerarse objetivos separados, sino parte de una misma estrategia territorial. Más que intervenir espacios aislados, el desafío consiste en comprender que los ecosistemas funcionan como una red interdependiente donde cada elemento influye sobre el otro.

Esa mirada supone abandonar el modelo tradicional de proteger únicamente especies o áreas específicas para avanzar hacia la protección integral de las cuencas hidrográficas. El agua no aparece de manera espontánea en ríos, lagunas o embalses: nace en las montañas, se infiltra en los suelos, alimenta humedales, recorre quebradas y finalmente abastece a las ciudades. Cuando uno de esos componentes se degrada, todo el sistema pierde capacidad para enfrentar sequías, inundaciones o eventos climáticos extremos.

En ese contexto, Aculeo, el Cajón del Maipo, el Parque Cerro Chena, el Bosque Panul, altos de Cantillana y otros ecosistemas de la Región Metropolitana podrían concebirse como una verdadera red de infraestructura natural. Su importancia estratégica es comparable a la de una carretera, un embalse o una central eléctrica, porque entregan servicios indispensables para la vida cotidiana: almacenan agua, reducen el riesgo de inundaciones, capturan carbono, regulan las temperaturas locales, protegen la biodiversidad y contribuyen a la salud y bienestar de millones de personas.

Diversos países ya han comenzado a incorporar este enfoque en sus políticas públicas, entendiendo que la inversión en naturaleza genera beneficios económicos, sociales y ambientales de largo plazo. Restaurar bosques, recuperar humedales, proteger cerros isla y fortalecer corredores ecológicos no constituye un gasto, sino una inversión en resiliencia frente al cambio climático. Chile dispone de las capacidades técnicas, científicas y profesionales para avanzar en esa dirección, pero requiere una planificación que trascienda los ciclos políticos y establezca objetivos permanentes para las próximas décadas.

Así como el país planifica puertos, carreteras o sistemas energéticos con horizonte de varias décadas, también debería planificar la conservación y restauración de sus cuencas y ecosistemas. Si el Parque Cerro Chena y la Laguna de Aculeo logran consolidarse como ejemplos exitosos de esta nueva mirada, podrían marcar el inicio de una política ambiental capaz de asegurar agua, biodiversidad y calidad de vida para las futuras generaciones de la Región Metropolitana y de todo Chile.

“En un siglo donde el agua será el recurso más estratégico del planeta, las cuencas podrían convertirse en la verdadera infraestructura del futuro. Chile aún está a tiempo de entender que proteger la naturaleza no es detener el desarrollo, sino garantizar que el desarrollo pueda continuar.

 

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