La natalidad en Chile: una mirada desde la matronería

La preocupación por la baja natalidad en Chile se ha intensificado este año luego de que el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) informara que la Tasa Global de Fecundidad alcanzó por primera vez un nivel inferior a un hijo por mujer.

 

JAVIERA ABARZÚA BAHAMONDE / MATRONA UDP / DIPLOMADA IAAS-UA / EXPERTA EN GINECOESTÉTICA

La disminución de la natalidad en Chile se ha transformado en uno de los fenómenos demográficos más relevantes de las últimas décadas. Como matrona, esta realidad no solo se refleja en las estadísticas, sino también en las historias de vida de las mujeres y familias que acompañamos diariamente. Hoy observamos maternidades más tardías, familias más pequeñas y decisiones reproductivas profundamente influenciadas por factores económicos, laborales y sociales.

La preocupación por la baja natalidad en Chile se ha intensificado este año luego de que el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) informara que la Tasa Global de Fecundidad alcanzó por primera vez un nivel inferior a un hijo por mujer. Según las cifras provisionales de 2025, el país registró una tasa de 0,99 hijos promedio por mujer, la más baja de su historia y la menor de América Latina. Esto significa que Chile se encuentra muy por debajo de la tasa de reemplazo poblacional estimada en 2,1 hijos por mujer, necesaria para mantener estable el tamaño de la población a largo plazo. Entre 1993 y 2025, los nacimientos disminuyeron un 46,9%, mientras que la edad promedio de maternidad aumentó de 27 a 30 años, reflejando una tendencia sostenida hacia la postergación de la maternidad y la reducción del tamaño de las familias.

País

Hijos por mujer (2025-2026 aprox.)

Chile

0,99

Uruguay

1,3 – 1,4

Argentina

1,4 – 1,5

Brasil

1,5 – 1,6

Colombia

1,5 – 1,6

Perú

1,7 – 1,8

Paraguay

2,2 – 2,3

Chile no solo presenta la tasa más baja de Sudamérica, sino que también se ubica entre las más bajas del mundo, comparable a países como Corea del Sur y Japón.

Como profesionales de la salud sexual y reproductiva, también observamos un cambio positivo: hoy existe mayor autonomía para decidir cuándo tener hijos y cuántos tener. El acceso a métodos anticonceptivos y el fortalecimiento de los derechos reproductivos han permitido que la maternidad sea una decisión más consciente e informada. Sin embargo, la baja natalidad trae consigo importantes desafíos. Chile está experimentando un acelerado envejecimiento poblacional. El propio INE advierte que el país registra una de las tasas de fecundidad más bajas del mundo y que el número de personas mayores crece sostenidamente respecto de la población infantil. Algunas proyecciones incluso indican que en pocos años las defunciones podrían superar a los nacimientos.

Desde la matronería, el debate sobre la natalidad no debe centrarse únicamente en aumentar los nacimientos. El verdadero desafío consiste en generar condiciones que permitan ejercer la maternidad y la paternidad de manera segura, digna y compatible con los proyectos de vida de las personas. Esto implica fortalecer políticas públicas como salas cuna universales, permisos parentales más amplios, acceso a tratamientos de fertilidad y mejores condiciones laborales para las familias.

La natalidad es mucho más que un indicador demográfico. Refleja el nivel de bienestar, las oportunidades y las expectativas que tiene una sociedad respecto de su futuro. Como matronas y matrones, nuestro compromiso es seguir acompañando a las personas en sus decisiones reproductivas, promoviendo una maternidad libre, informada y respetada, mientras contribuimos a una reflexión profunda sobre el país que estamos construyendo para las próximas generaciones.

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