Endometritis puerperal: el rol clave de la educación prenatal en su prevención

Hoy más que nunca, invertir en talleres prenatales es una estrategia basada en evidencia, costo-efectiva y humanizada.

 

JAVIERA ABARZÚA BAHAMONDE / MATRONA UDP / DIPLOMADA IAAS-UA / EXPERTA EN GINECOESTÉTICA

 

La endometritis puerperal continúa siendo una de las infecciones más relevantes del periodo postparto. Aunque su manejo clínico está bien establecido, como matronas tenemos un rol fundamental en algo aún más potente: prevenirla antes de que ocurra.

Esta patología corresponde a la infección del endometrio posterior al parto, generalmente por ascenso de microorganismos desde el tracto genital inferior. Su aparición se asocia a factores como cesárea, trabajo de parto prolongado, rotura prolongada de membranas y múltiples tactos vaginales.

En Chile, las cifras han mostrado una disminución progresiva gracias a medidas preventivas. Según normativa reciente del Ministerio de Salud, la incidencia puede ser tan baja como 0,08% en partos vaginales y alrededor de 0,23% en cesáreas con trabajo de parto. Sin embargo, a nivel clínico general, se describe que puede alcanzar entre 1% y 3% de los partos, especialmente en contextos de mayor riesgo. Esto nos habla de una patología poco frecuente, pero potencialmente grave si no se detecta a tiempo.

Aquí es donde la educación prenatal cobra un valor esencial.

Desde el enfoque del modelo de salud familiar, los talleres prenatales no solo entregan información, sino que permiten empoderar a la mujer en su autocuidado. Una gestante informada reconoce antes los signos de alarma, consulta oportunamente y participa activamente en su proceso de parto.

En estos espacios, es clave abordar medidas concretas de prevención:

Higiene genital adecuada en el puerperio

Reconocimiento de loquios normales versus patológicos

Identificación precoz de síntomas como fiebre, dolor uterino o mal olor en secreciones

Importancia de la consulta precoz

Asimismo, educar sobre el proceso de parto permite disminuir intervenciones innecesarias, uno de los factores modificables más importantes en el riesgo de infección.

Otro punto fundamental es incluir al entorno cercano. El apoyo familiar influye directamente en aspectos como el descanso, la higiene y la adherencia a indicaciones durante el puerperio, especialmente en los primeros días, donde el riesgo es mayor.

Como matronas, nuestro rol trasciende el control clínico. Somos educadoras, acompañantes y agentes de prevención. Disminuir la incidencia de endometritis puerperal no solo reduce complicaciones médicas, sino que protege la experiencia materna en un momento profundamente vulnerable.

Hoy más que nunca, invertir en talleres prenatales es una estrategia basada en evidencia, costo-efectiva y humanizada.

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