La escalada del conflicto iniciado con los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, el 28 de febrero de 2026, de una crisis regional pasó a tener repercusiones profundas en la economía global y en los flujos del comercio internacional.
La creciente tensión entre Estados Unidos, Israel e Irán no solo reconfigura el mapa geopolítico de Medio Oriente. También amenaza con alterar equilibrios claves del comercio internacional, impactando cadenas logísticas, precios energéticos y flujos financieros. Para Chile, país profundamente integrado al comercio global y especialmente al eje Asia Pacífico, las consecuencias podrían sentirse tanto en la macroeconomía, en las pymes y en el bolsillo cotidiano.
El foco inmediato del riesgo está en el estratégico Estrecho de Ormuz, paso obligado de cerca del 20% del petróleo mundial. Una eventual interrupción, o incluso la sola amenaza, eleva el precio del crudo, encarece los seguros marítimos y tensiona el transporte global.
Asia, especialmente economías como China, India, Japón y Corea del Sur, depende en gran medida de la energía que proviene del Golfo Pérsico. Gran parte del petróleo y gas que importan pasa obligatoriamente por Ormuz.

Alza del petróleo, presión sobre el dólar y eventuales tensiones en las cadenas logísticas se posicionan como los principales impactos que podría generar en las operaciones locales, lo que se traduciría en mayores costos operativos, menor liquidez y postergación de inversiones en el segmento pyme.
Chile, importador neto de combustibles, es particularmente vulnerable a este shock externo. Un alza sostenida del petróleo impacta el precio de las bencinas, el diésel y los costos de generación eléctrica.
El resultado es mayor inflación, presión sobre el tipo de cambio y menor margen para la política monetaria. En un escenario prolongado, podría ralentizar la recuperación económica y afectar el consumo interno.
Según comentó a El Mercurio el economista Jorge Hermann, de Hermann Consultores, Irán no mantendría bloqueado el estrecho de Ormuz por mucho tiempo, ya que esto sería poco favorable también para ese país.
Sin embargo, dijo que “en caso de que exista un bloqueo del estrecho por varias semanas, se elevaría el precio del petróleo a niveles de US$120 el barril, similares a los valores registrados al comienzo de la guerra de Ucrania”.
El economista indicó que este jueves la gasolina en Chile debería subir en torno a $20, pero producto del alza de la gasolina internacional que venía dándose antes del ataque de Estados Unidos a Irán. Sería, aseguró, a fines de marzo que las bencinas en territorio nacional subirían $25 por los efectos del conflicto en Medio Oriente.
“Hay que recordar que el funcionamiento del Mepco hace subir la gasolina cada tres semanas con un tope de $25, como una forma de amortiguar eventos que generan volatilidad en los precios como la coyuntura bélica actual”, acotó Hermann.
El académico de la facultad de Economía y Negocios de la Unab, Gonzalo Escobar, recordó que el alza de las bencinas tiene repercusiones sobre el transporte, los alimentos y otros servicios básicos.

