En Chile, las tasas de cesárea son elevadas. Actualmente, alrededor del 50% de los nacimientos ocurren por cesárea, una cifra muy por sobre lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud, que señala que las tasas no debieran superar el 10–15%.

JAVIERA ABARZÚA BAHAMONDE / MATRONA UDP / DIPLOMADA IAAS-UA / EXPERTA EN GINECOESTÉTICA
Como matrona, una de las dudas más frecuentes que escucho es: “mejor” el parto normal o la cesárea. Esta pregunta es comprensible, pero parte de una idea que necesita aclararse: no son alternativas equivalentes.
El parto normal es un proceso fisiológico, mientras que la cesárea es una cirugía mayor que se realiza cuando existen indicaciones médicas claras.
Conocer sus diferencias, beneficios y riesgos permite tomar decisiones informadas y realistas, siempre priorizando la salud de la madre y del recién nacido
Parto normal
El parto normal es la forma natural en que el cuerpo está diseñado para dar a luz cuando el embarazo se ha desarrollado sin complicaciones.
Pros del parto normal:
Recuperación más rápida
Menor riesgo de infecciones y hemorragias.
Menor dolor en el postparto en comparación con una cirugía.
Favorece el contacto piel a piel inmediato y el inicio precoz de la lactancia.
Mejor adaptación respiratoria del recién nacido.
Contras del parto normal:
Dolor durante el trabajo de parto (aunque puede manejarse con acompañamiento y analgesia).
Riesgo de desgarros perineales.
Posibilidad de que el trabajo de parto se prolongue o no progrese.
En algunos casos, puede requerir intervenciones si surgen complicaciones
Cesárea
La cesárea es una intervención quirúrgica que salva vidas cuando el parto normal representa un riesgo para la madre o el bebé.
Algunas indicaciones médicas para realizar una cesárea
Posición podálica
Sufrimiento fetal y materno
Parto Prematuro
Rotura uterina, Placenta Previa
Contras de la cesárea:
Es una cirugía mayor, con riesgos quirúrgicos y anestésicos.
Mayor dolor y tiempo de recuperación en el postparto.
Mayor riesgo de infecciones, sangrado y trombosis.
Dificulta una movilización temprana.
Puede interferir con el inicio de la lactancia.
Aumenta el riesgo de complicaciones en embarazos futuros (placenta previa, acretismo placentario, ruptura uterina).
La realidad en Chile
En Chile, las tasas de cesárea son elevadas. Actualmente, alrededor del 50% de los nacimientos ocurren por cesárea, una cifra muy por sobre lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud, que señala que las tasas no debieran superar el 10–15%, ya que sobre ese porcentaje no se observan mejores resultados en salud materna ni neonatal.
Esta cifra varía según el sistema de atención:
En el sistema público, la tasa de cesáreas bordea el 40%.
En el sistema privado, puede superar el 60–70%.
Esto significa que solo cerca del 50% de los nacimientos en Chile ocurren por parto normal, a pesar de que la mayoría de los embarazos son de bajo riesgo y podrían desarrollarse de manera fisiológica con el acompañamiento adecuado.
Entonces, ¿parto normal o cesárea?
La cesárea no debería entenderse como una elección equivalente al parto normal, sino como una intervención médica necesaria cuando existen razones clínicas que la justifiquen. El aumento de cesáreas sin indicación se asocia a más riesgos y no a mejores resultados de salud.
Desde la matronería, el objetivo no es imponer una forma de nacer, sino acompañar, educar y entregar información basada en evidencia, para que cada mujer comprenda su proceso y se sienta segura y respetada.
Humanizar el nacimiento significa confiar en el cuerpo cuando todo va bien y utilizar la cesárea cuando realmente se necesita.
Porque la cesárea salva vidas, pero el parto normal sigue siendo, en la mayoría de los casos, la forma más saludable de nacer.


