Los zuecos, la última tendencia en calzado para esta temporada

Ni tacones, ni botines, ni zapatos planos. Las chicas  han recuperado un zapato muy vintage del armario de las abuelas y le han vuelto a dar el protagonismo que merecen. Por supuesto, se trata de los zuecos clásicos de madera, con piel perforada y sujeta con tachuelas. 

Los zuecos de madera son un zapato originario de la región de Escandinavia que se volvió un icono de la década de los 70 con la moda más hippie y bohemia.

Este look es sencillamente perfecto para primavera y verano,para evitar caer en la sobriedad. Los suecos quedan perfectos con unos pantalones de campana, manteniendo su esencia boho intacta y adaptándose a las tendencias de esta temporada. 

Una plataforma para parecer más alta sin caer en el exceso incómodo de los tacones de aguja, diseño de ante elegante y sofisticado y esa costura festoneada con tachuelas que le da una pincelada dulce y delicada al zapato. Ahora solo queda combinarlo para triunfar. 

Desde la antigüedad, los zuecos de madera han formado parte de la indumentaria de muchos pueblos, desde los comediantes en el circo romano hasta las damas de alta cuna en el renacimiento, pasando por los agricultores de las zonas más húmedas, este calzado a formado parte de la historia de la humanidad desde hace muchos siglos.  

Su origen se remonta al imperio romano, el nombre zueco, proviene del latín “Soccus” que era el típico calzado que llevaban los cómicos en el circo romano y se trataba de un zapato que tenía el talón abierto. En la era medieval, en países húmedos de Europa como Holanda, Inglaterra, Suecia y el norte de España, Galicia, Asturias y Cantabria, eran usados para aislar los pies del agua y el frío. 

 

Estos zapatos eran elaborados de forma artesanal con madera y eran utilizados en zonas agrícolas en las que el suelo siempre estaba mojado, el barro impedía a los agricultores moverse con fluidez por los huertos y estos zapatos rígidos y con unos grandes tacos de madera en la suela, impedían que quedasen atrapados en el barro. Además, la madera era un perfecto aislante del frío, lo que les permitía mantener los pies calientes durante sus jornadas en los días más fríos.  

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