En la cultura Mapuche, el maqui (Aristotelia chilensis) es un árbol sagrado y un fruto con gran valor tanto medicinal como espiritual.
ESTRELLA BAHAMONDE B. / PLANTAS MEDICINALES /
Según investigaciones recientes, en Chile existen al menos 775 plantas silvestres comestibles, muchas de las cuales son nativas o endémicas. Pese a su relevancia ecológica y cultural, gran parte de estos frutos son hoy desconocidos para buena parte de la población, especialmente en las zonas urbanas.
Igualmente en la actualidad existe un creciente interés por redescubrir estos sabores del bosque, del cerro, del sur y por volver a conectarse con estos saberes que por generaciones se han transmitido de forma oral.
Lucía Abello, bibliotecóloga y botánica, asociada de la Sociedad de Botánica de Chile y Chilebosque, quien ha investigado por años el uso tradicional de la flora de Chile, indica que “Cada una de ellas es muy importante en los ecosistemas que habitan por cuanto se constituyen en especies que tienen diversas funciones, entre las que destacan los usos alimentarios para insectos, mamíferos y también para los seres humanos”.

En Chile, especialmente en la Patagonia, tenemos algunos superalimentos de fama mundial, como el maqui, un pequeño fruto silvestre de color oscuro que aporta una serie de beneficios para la salud, principalmente gracias a su alta concentración de antioxidantes y compuestos bioactivos. Su nombre proviene del mapudungún, que significa “Baya”.
Se las conoce también como “berry chileno”. Es como un fruto silvestre procedente de la planta aristotelia chilensis. Es un potente antioxidante, rico en vitamina C y en polifenoles, sustancias que encontramos en las plantas y con un importante poder antiinflamatorio y anti edad. Este alimento antioxidante destaca también por su elevado contenido en antocianinas. Son polifenoles que también encontramos en fresas y otros frutos rojos.
También puede ayudar a pacientes con diabetes tipo 2 y cardiopatías coronarias. En dietas de pérdida de peso, el maqui puede ayudar a lograr tus objetivos. La razón es que esta baya promueve la fabricación de insulina, lo que ayuda a disminuir los niveles de azúcar en sangre y a equilibrar la cantidad de energía en el cuerpo, evitando la acumulación de grasa.
El consumo de maqui no tiene efectos secundarios, ni tiene contraindicaciones. La única restricción afecta a las personas alérgicas a las bayas.

El maqui es un alimento astringente, energético e ideal para el sistema inmunitario. Es un fruto muy energético que ayuda a nuestras defensas, depura el organismo, previene las enfermedades cardiovasculares y regula los niveles de azúcar en sangre.
Gracias a su superpoder antioxidante, el maqui puede colaborar a combatir los radicales libres, que provocan el envejecimiento celular. Esto lo convierte en un excelente complemento para proteger la piel de los daños causados por el sol, para mantenerla saludable durante el verano.
Al mismo tiempo, puede reforzar nuestras defensas y puede ser beneficioso para la salud cardiovascular, ya que contribuye a reducir la inflamación y a mejorar la circulación sanguínea.
La cantidad de maqui que se debe consumir al día puede variar, pero generalmente se recomienda entre 1 y 2 cucharaditas de polvo de maqui o 1 o 2 puñados de bayas frescas al día. Si se usa en forma de suplemento.

Se consume el fruto fresco, en mermeladas, jugos y chicha. También se puede secar y consumir re-hidratado, como café, infusión, en preparaciones como queques, pasteles de avena, galletas
En la cultura Mapuche, el maqui (Aristotelia chilensis) es un árbol sagrado y un fruto con gran valor tanto medicinal como espiritual. Se le considera parte de los tres árboles sagrados junto al canelo y la laura, y es usado en ceremonias y rogativas. Además, se le atribuyen propiedades curativas. Asimismo, se utiliza en la medicina tradicional mapuche para tratar diversas dolencias.

