Las terrazas del Cerro Chena: la obra silenciosa que permanece prácticamente desconocida

Mientras la discusión pública se ha concentrado en quién administrará el futuro Parque Cerro Chena, una de las intervenciones ambientales más innovadoras realizadas en la Región Metropolitana permanece prácticamente desconocida.

Durante 2024 y 2025 se construyeron más de 900 obras de conservación de agua y suelo en las laderas del cerro, una iniciativa destinada a recuperar la capacidad natural del terreno para captar, infiltrar y almacenar agua, contribuyendo a enfrentar los efectos de la prolongada sequía que afecta a la zona central de Chile. Esta experiencia la recordó el medio El desconcierto, cuando está en peligro el futuro del Parque Cerro Chena.

Las intervenciones consisten en pequeñas terrazas, zanjas de infiltración, medialunas de piedra y otras estructuras conocidas como Obras de Conservación de Agua y Suelo (OCAS). Aunque a simple vista parecen pequeños humedales o depresiones en el terreno, cumplen una función clave: disminuir la velocidad con que escurre el agua de lluvia, evitar la erosión y permitir que ésta se infiltre lentamente hacia el subsuelo, favoreciendo la recarga de los acuíferos que abastecen a la cuenca de Santiago.

El sistema también favorece la acumulación de sedimentos, materia orgánica y semillas, creando condiciones para la recuperación de la vegetación nativa. Con ello, el suelo recupera progresivamente su capacidad de retener humedad y regenerar los ecosistemas, transformando un cerro degradado por más de una década de sequía en un espacio capaz de recuperar parte de su equilibrio natural.

El proyecto fue ejecutado por la Fundación Symbiotica, en conjunto con el Gobierno Regional Metropolitano y Fundación Chile, inspirándose en antiguas técnicas de cosecha de agua utilizadas por culturas precolombinas en zonas áridas. Se trata de soluciones basadas en la naturaleza que, además de ser de bajo impacto ambiental, requieren una inversión considerablemente menor que las grandes obras hidráulicas tradicionales.

Más allá del conflicto administrativo, especialistas advierten que abandonar o retrasar la puesta en marcha del parque significaría poner en riesgo una de las experiencias de restauración ecológica urbana más relevantes desarrolladas en Chile en los últimos años. Las terrazas y sistemas de infiltración requieren monitoreo y mantenimiento para asegurar que continúen captando agua y favoreciendo la regeneración del ecosistema.

En un escenario marcado por el cambio climático, la disminución de las precipitaciones y la creciente presión sobre las reservas de agua subterránea, las obras construidas en Cerro Chena representan mucho más que infraestructura para un parque. Constituyen un verdadero laboratorio natural que demuestra que es posible recuperar los paisajes degradados y transformar los cerros urbanos en aliados para la seguridad hídrica de Santiago. Su éxito dependerá ahora de que las instituciones logren superar sus diferencias y comprendan que el agua, el medio ambiente y la calidad de vida de miles de vecinos no pueden seguir esperando.

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