“Bancarrota hídrica en la cuenca del río Maipo” ¿Qué hacer?

“Déficit de nieve del 100% y caída de caudales en la cordillera. Uno de los registros más críticos proviene de la estación Laguna Negra, donde en mayo de 2026 se registraron 0 centímetros de nieve acumulada, equivalente a un déficit del 100% respecto de los promedios históricos.

El río Maipo en la estación El Manzano presentó un caudal promedio de 33,1 m³/s en mayo, la mitad del promedio histórico para ese periodo.

El Embalse El Yeso, principal reserva de agua potable de Santiago, muestra una reducción relevante. Mantiene cerca de 145 millones de m³, cifra inferior a los 183,2 millones de m³ registrados en igual fecha del año anterior.

“Desaparece la nieve”, “bancarrota hídrica” es el diagnóstico es de la Junta de Vigilancia del río Maipo Primera sección de la JVRM.

Ante este escenario tan crítico del río Maipo, la comunidad debe transformarse en un actor clave.

Por ejemplo la transición hacia el paisajismo sustentable (Xeriscape), es decir, cambiar los jardines por plantas nativas de la zona central, como boldo, quillay.

La reutilización de aguas grises. Implementar sistemas caseros y comunitarios para recolectar agua del baño que no contenga químicos pesados para el riego de árboles o descargas del baño.

La crisis hídrica en la cuenca del Maipo dejó hace tiempo de ser un problema exclusivo de agricultores, autoridades o empresas sanitarias. Hoy debe ser  una preocupación de toda la ciudadanía. El río que abastece de agua potable a millones de habitantes de la Región Metropolitana enfrenta una disminución sostenida de sus caudales, producto de la sequía prolongada, el cambio climático y el retroceso de los glaciares andinos.

Frente a este escenario, acciones domésticas, como reparar filtraciones, o incorporar tecnologías eficientes, adquieren un valor colectivo cuando son adoptadas masivamente.

La protección de los ecosistemas de montaña y de los glaciares constituye otra tarea fundamental. El deterioro del glaciar Echaurren, una de las principales reservas hídricas que alimentan al Maipo, demuestra que la seguridad del agua depende también de la conservación ambiental y del control sobre actividades que puedan afectar estos territorios. La crisis del Maipo no admite espectadores. El desafío no consiste únicamente en esperar más lluvias, sino en construir una nueva cultura del agua basada la protección del patrimonio natural.

Pero la responsabilidad ciudadana no exime al Estado de obligaciones. No basta con campañas para cerrar la llave o reducir el consumo doméstico cuando existen enormes desafíos en infraestructura, reutilización de aguas, protección de glaciares y recuperación de acuíferos. La crisis exige inversiones, planificación, voluntad política y no administrar consecuencias.

La defensa del Maipo comienza en la cordillera. Cada glaciar que retrocede, cada ecosistema degradado y cada fuente natural que desaparece representan una amenaza directa para la seguridad hídrica de las futuras generaciones. Proteger estos territorios no es un lujo ambientalista, sino una necesidad estratégica para garantizar el desarrollo económico, agrícola y humano de la región.

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