“El 12 diciembre de 2025 es el décimo aniversario del Acuerdo de París, el mayor pacto climático hasta la fecha. Desde 2015, la temperatura media global no ha dejado de aumentar, los eventos extremos son cada vez más extremos, la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera ha batido récords cada año y las cumbres del clima se han convertido en un foro que ni siquiera es capaz de condenar los combustibles fósiles, principales responsables del cambio climático,
En este punto surgen dos tipos de pensamientos: por un lado, quienes consideran que gracias al Acuerdo de París estamos mejor que si no hubiese habido nada, y por otro lado, quienes creen que estamos peor que nunca a pesar de tener el Acuerdo de París”, publica este viernes un medio ambientalista español.
El Acuerdo de París es un tratado internacional sobre el cambio climático jurídicamente vinculante. Fue adoptado por 196 Partes en la COP21 en París, el 12 de diciembre de 2015 y entró en vigor el 4 de noviembre de 2016.
Su objetivo es limitar el calentamiento mundial a muy por debajo de 2, preferiblemente a 1,5 grados centígrados, en comparación con los niveles preindustriales.
Para alcanzar este objetivo de temperatura a largo plazo, los países se proponen alcanzar el máximo de las emisiones de gases de efecto invernadero lo antes posible para lograr un planeta con clima neutro para mediados de siglo.
El Acuerdo de París es un hito en el proceso multilateral del cambio climático porque, por primera vez, un acuerdo vinculante hace que todos los países se unan en una causa común para emprender esfuerzos ambiciosos para combatir el cambio climático y adaptarse a sus efectos.

Tras la reciente COP30 de Belém, Brasil, este año muchas voces se preguntan si las cumbres del clima, tal y como las conocemos, siguen teniendo utilidad para combatir la crisis climática. Todo ello, mientras el calentamiento global alcanzó los 1,5 ºC el año pasado y es cuestión de tiempo que sea de forma continuada.
El año 2025 se perfila para igualar a 2023 como el segundo año más caluroso registrado en la historia, tras el máximo histórico alcanzado en 2024, según los datos del monitor de calentamiento global de Europa.
Para el Servicio de Cambio Climático de Copernicus, este escenario confirma que el planeta está a punto de superar el umbral de 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales, una barrera considerada crítica en el Acuerdo de París de 2015 para evitar los peores efectos del cambio climático.
La temperatura media cerca de la superficie entre enero y agosto de 2025 se situó en 1,42 °C ± 0,12 °C por encima del promedio preindustrial, un dato que la OMM califica de inédito.
El impacto de este calentamiento se refleja en fenómenos meteorológicos extremos que han marcado el año. El monitor de Copernicus reportó que noviembre de 2025 fue el tercer noviembre más cálido registrado, con una temperatura media del aire en la superficie de 14,02 °C y un incremento de 1,54 °C respecto a los niveles preindustriales. Estos aumentos, aunque puedan parecer graduales, ya están desestabilizando el clima global, intensificando tormentas, inundaciones y otros desastres naturales.

Casi todos los países han firmado y ratificado el Acuerdo de París, pero cumplir es otra cosa: pocos cumplen realmente; en 2025, solo una minoría (alrededor de 13-15) entregó sus planes climáticos (NDC) a tiempo, y muchos, como China, India, Rusia, Brasil y EE. UU. (que se fue y volvió y se va de nuevo), no han sido suficientemente ambiciosos o han presentado planes débiles, mientras otros como Chile, Colombia y la UE muestran avances en energías renovables.
Chile y Colombia: Lideran en América Latina con inversiones crecientes en renovables.
Unión Europea (UE): Ha ratificado y se compromete firmemente, impulsando energías limpias.
Costa Rica, Reino Unido, Suiza, Andorra, Ecuador: Han presentado NDC actualizados o están en proceso.
China, EE. UU., India, Rusia, Brasil: Grandes emisores que no han cumplido a tiempo o sus planes no son lo suficientemente ambiciosos (Brasil y México igualaron sus metas de 2015).
Australia, Indonesia, México, Nueva Zelanda, Rusia, Singapur, Vietnam, Suiza: Señalados por no elevar la ambición de sus objetivos. EE.UU. se retiró y reincorporó, y está en proceso de nuevo abandono.
En resumen: No hay un grupo definido de países que “cumplen” al 100%; es un proceso continuo de mejora. Mientras muchos se comprometen formalmente, la acción real y la ambición para reducir emisiones varían enormemente, con desafíos importantes en las grandes economías y emergentes, aunque hay focos de progreso en energías renovables.
A 10 años del Acuerdo de París (2015), las industrias que más han colaborado y visto transformación son las de energías renovables (solar, eólica), movilidad eléctrica y tecnologías limpias, impulsadas por la caída de costos y la inversión masiva, especialmente en solar y eólica, junto con la electromovilidad.

