Desempleo de 9,8%: una señal de alerta para las pymes y el desarrollo de Chile

La pérdida de empleos, el debilitamiento del consumo y las dificultades para invertir configuran un escenario complejo para las pequeñas y medianas empresas.

El desempleo en Chile llegó al 9,8% durante el trimestre móvil julio-septiembre de 2026, según informó este jueves 29 de octubre el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). La cifra representa un aumento de 1,3 puntos porcentuales en doce meses y supera el millón de personas desocupadas. El resultado confirma un deterioro del mercado laboral: mientras la fuerza de trabajo creció 0,3%, el número de personas ocupadas disminuyó 1,1%. Más que un indicador estadístico, se trata de una señal de alerta sobre la capacidad de la economía para generar oportunidades y sostener el bienestar de los hogares.

Para las pequeñas y medianas empresas (pymes), el escenario plantea desafíos que van más allá de la contratación de trabajadores. Cuando aumenta el desempleo, los hogares tienden a restringir sus gastos y priorizar los bienes y servicios esenciales. Esta menor demanda puede afectar directamente a los comercios de barrio, almacenes, restaurantes, talleres, servicios profesionales y empresas proveedoras. En un contexto de costos operacionales, financiamiento y obligaciones laborales que deben seguir afrontándose, una caída persistente de las ventas puede reducir los márgenes, postergar inversiones y dificultar la continuidad de negocios que generan empleo local.

Las cifras del INE también revelan una contracción de los asalariados formales, cuyo número disminuyó 2,5% en doce meses, mientras que la ocupación informal alcanzó el 26,4%. Este panorama pone sobre la mesa una cuestión central para el desarrollo del país. No basta con impulsar la actividad económica, también es necesario crear puestos de trabajo estables, productivos y con protección social. Para muchas pymes, avanzar hacia la formalización requiere condiciones que les permitan crecer, acceder a financiamiento, incorporar tecnología y enfrentar sus compromisos sin que los costos de operar legalmente se conviertan en una barrera insuperable.

La situación es especialmente preocupante en la Región Metropolitana, donde el desempleo llegó al 10,4%, por encima del promedio nacional. A ello se suma una tasa de desocupación femenina de 10,5%, que refleja las dificultades que enfrentan las mujeres para acceder y mantenerse en el mercado laboral. Estas cifras obligan a considerar políticas de empleo que contemplen la realidad territorial, la capacitación, la conciliación entre trabajo y cuidados, y el fortalecimiento de las empresas de menor tamaño. Las pymes no pueden resolver por sí solas un problema estructural, pero sí necesitan herramientas concretas para invertir, contratar y ampliar sus mercados.

El 9,8% de desempleo instala, finalmente, una pregunta sobre el rumbo económico de Chile: ¿cómo recuperar el crecimiento si una parte importante de la población carece de ingresos laborales y miles de empresas enfrentan un mercado interno debilitado? La respuesta exige coordinación entre el Estado, el sector privado, las organizaciones empresariales y el sistema financiero. Facilitar el acceso al crédito, reducir trabas innecesarias, promover la inversión, fortalecer la capacitación y abrir oportunidades comerciales son medidas que pueden contribuir a recuperar el dinamismo. Es necesario  construir una economía capaz de generar empleo formal, fortalecer a las pymes y ofrecer perspectivas de desarrollo sostenibles para el país.

 

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