En su Día Nacional, el medio ambiente espera detrás de una reja

El caso del Chena deja una lección que debería ser escuchada mucho más allá de San Bernardo: construir un parque no es solamente levantar infraestructura; es asegurar quién lo cuidará mañana, dentro de cinco años y durante las próximas décadas.

Aki web news / A.W.News

Este 2 de octubre, Día Nacional del Medio Ambiente, Chile vuelve a hablar de cambio climático, protección de los ecosistemas, áreas verdes y futuro. Pero en San Bernardo existe una pregunta mucho más concreta que los grandes discursos: ¿de qué sirve hablar de protección ambiental si un proyecto destinado precisamente a recuperar un espacio natural todavía no puede ser entregado plenamente a la comunidad? El Cerro Chena se transforma así en un símbolo de una contradicción que debemos enfrentar.

El proyecto Parque Metropolitano Sur Cerro Chena contempla una intervención de 55 hectáreas y una inversión superior a los $40 mil millones. Sin embargo, su futuro quedó marcado por la discusión sobre quién deberá hacerse cargo de su administración y mantención. Ladera Sur recogió en julio la incertidumbre generada por la decisión del Ministerio de Vivienda de no asumir ese costo, mientras desde el Gobierno Regional se ha sostenido que existía un compromiso histórico para garantizar la administración del parque.

Y aquí está la paradoja. Mientras Greenpeace advierte que el 82% de los chilenos ha percibido cambios ambientales en su entorno y un 76% espera mayor acción del Gobierno, en San Bernardo tenemos un cerro que representa biodiversidad, patrimonio, paisaje y una oportunidad de infraestructura verde, pero cuya apertura y sostenibilidad siguen dependiendo de definiciones institucionales. Ladera Sur, además, ha documentado el valor ecológico del Chena y los trabajos de recuperación de suelos y cosecha de aguas que allí se desarrollan.

El medio ambiente no puede ser solamente una fotografía para una campaña, una ceremonia o una declaración pública. Cuidar el medio ambiente significa mantener los parques, proteger los cerros, recuperar los ecosistemas, fiscalizar y, sobre todo, garantizar que las inversiones tengan continuidad. El caso del Chena deja una lección que debería ser escuchada mucho más allá de San Bernardo: construir un parque no es solamente levantar infraestructura. Es asegurar quién lo cuidará mañana, dentro de cinco años y durante las próximas décadas.

En este Día Nacional del Medio Ambiente, quizás la mejor reflexión sea mirar hacia el Chena y preguntarnos qué futuro queremos. ¿Un cerro protegido pero inaccesible, una obra terminada pero sin certeza de mantención, o un verdadero parque público integrado a la vida de la comunidad?

El futuro ambiental de nuestras ciudades se juega precisamente en estas decisiones. Y mientras seguimos esperando que el Chena sea finalmente inaugurado y entregado a sus vecinos, el medio ambiente nos recuerda que las promesas también necesitan raíces, agua y, sobre todo, voluntad para crecer.

 

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