La Municipalidad de Calera de Tango reafirmó su compromiso con la sustentabilidad y la infraestructura verde al llevar a cabo la Jornada Familiar de Plantación en la Avenida Calera de Tango. Durante la actividad, niños, niñas y sus familias sembraron 55 árboles, marcando el inicio de una campaña de arbolado que se extenderá a diversos puntos de la comuna. El evento contó con la participación de la alcaldesa Hortensia Mora, el concejal Renato Quezada y equipos municipales.
A diferencia de obras viales o redes de saneamiento, cuya urgencia presupuestaria se activa ante el deterioro inmediato, la pérdida del arbolado suele ser un proceso silencioso e invisibilizado. Diversos investigadores advierten que es crucial corregir esta asimetría presupuestaria en la gestión municipal, porque además la evidencia científica recalca que plantar es solo el primer paso de un proceso continuo que exige mantenimiento constante.

Los primeros años de vida de un árbol son extremadamente vulnerables, pues requieren riego regular, protección contra el vandalismo, reemplazo de ejemplares logrados y control de plagas. Un ejemplar que muere a los pocos veranos aporta nulo valor a la resiliencia climática local. Por ello, los especialistas destacan que no basta con financiamiento privado o aportes puntuales; se requiere integrar el cuidado del bosque urbano dentro de la planificación presupuestaria ordinaria para garantizar inventarios, evaluaciones continuas y recursos permanentes durante décadas.
En un contexto de cambio climático, la sombra vegetal se ha transformado en un recurso urbano estratégico. El asfalto y el hormigón absorben calor diurno y lo liberan de noche, exacerbando el fenómeno de la isla de calor urbana y prolongando el estrés térmico en la población durante las olas de calor. Frente a esto, la cobertura arbórea ofrece una barrera natural indispensable para reducir la radiación solar y mejorar el confort térmico en calles, plazas, escuelas y paseos peatonales.

La iniciativa en Calera de Tango sienta un precedente valioso que combina la participación social con la necesidad de consolidar políticas públicas duraderas para la gestión del paisaje urbano.

