Incendio en pre cordillera de la RM amenaza uno de los ecosistemas más valiosos de Chile

Casi mil  hectáreas han sido arrasadas por el fuego en la precordillera de Las Condes y en la Sierra de San Ramón, afectando directamente a dos parques administrados por la Asociación Parque Cordillera, espacios clave para la conservación ambiental y el turismo de naturaleza en la Región Metropolitana. El incendio no solo deja un paisaje devastado, sino también un profundo impacto emocional en trabajadores, vecinos y visitantes habituales del sector.

“Es desgarrador. Lo que se está quemando es nuestro querido bosque esclerófilo, con especies nativas que solo existen en Chile. Si se pierden, el daño es irrecuperable”, relata Valentina Velásquez, monitora ambiental de la Asociación Parque Cordillera, quien describe el dolor de ver cómo desaparece un entorno que ha sido parte de la vida de muchas personas.

La precordillera de Santiago alberga una de las mayores extensiones de bosque esclerófilo, uno de los ecosistemas más amenazados del país y un verdadero hotspot de biodiversidad a nivel mundial. En la zona afectada habitan aves como la turca, el tapaculo y el canastero; mamíferos como el degú, el cururo y el zorro culpeo; además de reptiles endémicos como la iguana chilena y el lagarto nítido, varias especies con categorías de conservación vigentes.

La flora tampoco escapa a la devastación. Quillay, litre, peumo, guayacán y puya chilena —esta última clasificada como vulnerable— forman parte de un ecosistema clave para la regulación hídrica y la protección de los suelos.

“Este bosque combina los dos peores escenarios: está altamente amenazado y muy poco protegido. Menos del 4% de la zona central donde se encuentra está bajo alguna categoría de protección”, advierte el investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad, Patricio Pliscoff.

Especialistas coinciden en que la pérdida del bosque esclerófilo no solo es ambiental, sino también social. Su degradación profundiza problemas como la sequía, las olas de calor y la vulnerabilidad de comunidades completas, recordando la urgencia de proteger un patrimonio natural que hoy arde frente a los ojos del país.

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