Crean peces robóticos para la lucha contra el microplático

La contaminación por microplásticos en océanos y otros cuerpos de agua es una realidad crítica que necesita soluciones urgentes. En Chile, desde el 13 de febrero 2026 la Ley de Un Solo Uso prohíbe utensilios (cubiertos, bombillas, vasos) en locales de comida, limita envases de delivery a materiales certificados, y exige 30% de botellas retornables en supermercados, avanzando hacia una economía

En ese marco, los esfuerzos por disminuir el exceso de plástico es enorme. Dos equipos de científicos han desarrollado peces robóticos que comen microplásticos para limpiar los océanos y ríos del mundo.

En Reino Unido se creó un pez robot capaz de capturar residuos tanto en agua dulce como salada, abriendo la esperanza para contrarrestar esta problemática.

Un llamativo e interesante pez robot desarrollado por investigadores de la Universidad de Surrey, ubicada en Reino Unido, fue construido a partir de impresiones en tres dimensiones y dotado con la capacidad de extraer microplásticos y otras partículas contaminantes al mismo tiempo que avanza sumergido en cuerpos de agua. 

La idea se basó en el diseño original de una estudiante y en la actualidad posee altas expectativas respecto a la limpieza del medio ambiente y ecosistemas acuáticos.

Todo comenzó en 2022, cuando dicha universidad lanzó una convocatoria abierta al público para diseñar robots que se inspiraran en formas de vida naturales como animales o plantas, y que pudieran colaborar con el cuidado del planeta.

La propuesta que resultó ganadora fue la de Eleanor Mackintosh, estudiante que ideó al pez robot que adquirió el nombre de Gillbert.

Un panel de expertos concluyó en la selección de este ejemplar, siendo también los encargados de convertirlo en realidad mediante la creación de un prototipo funcional.

El tamaño de Gillbert es similar al de un salmón y su diseño le permite nadar por agua dulce o salada. Su estructura incluye un sistema de branquias artificiales que filtran el líquido, capturando microplásticos para luego almacenarlos en un compartimento que lleva en su interior. También es capaz de emitir luz en la oscuridad, pudiendo funcionar durante la noche.

Según palabras del equipo de investigación, al retirar el robot del agua, los residuos que haya recolectado pueden ser sometidos a un proceso de reciclaje, convirtiéndolo en una herramienta con gran potencial para labores de microlimpieza acuática.

Solo es cuestión de tiempo para que la propuesta de escalamiento del diseño se materialice, lo que podría impactar de forma positiva la contaminación marina, ya que se estima que existen más de 120 millones de toneladas de plástico acumuladas en los océanos.

En el suroeste de China un equipo de científicos chinos de la Universidad de Sichuan, afirma que los peces robot que han desarrollado tienen la capacidad de “comer” microplásticos, por lo que podrían ayudar a limpiar la contaminación en los océanos.

Suaves al tacto y con un tamaño de apenas 1,3 centímetros, estos robots ya succionan microplásticos en aguas poco profundas, según se detalla en un estudio publicado recientemente por la American Chemical Spciety.

El equipo pretende que puedan recoger microplásticos en aguas más profundas y proporcionar información para analizar la contaminación marina en tiempo real, explicó Wang Yuyan, uno de los investigadores que ha desarrollado el robot.

“Hemos desarrollado un robot miniaturizado muy ligero. Se puede usar de muchas maneras, por ejemplo, en operaciones biomédicas o de alto riesgo. Un robot tan pequeño puede situarse en una parte de tu cuerpo para ayudar a eliminar alguna enfermedad”, señaló el experto.

El pez robot negro es irradiado por una luz, lo que le ayuda a agitar sus aletas y mover su cuerpo. Los científicos pueden controlar el pez mediante la luz para evitar que choque con otros peces o barcos.

Si otros peces se lo comen accidentalmente, este robot pequeño puede ser digerido sin generar daño alguno, ya que está hecho de poliuretano, que es biocompatible, añadió Wang.

El pez es capaz de absorber los contaminantes y recuperarse incluso cuando está dañado. Puede nadar hasta 2,76 metros por segundo, más rápido que la mayoría de los robots artificiales blandos.

“Estamos trabajando sobre todo en la recolección (de microplásticos). Es como un robot de muestra y puede utilizarse repetidamente”, concluyó el especialista.

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